Parte 3: Administradores del Diseño
En esta serie, hemos aprendido que el dar es parte de nuestra identidad, porque llevamos la genética de Dios. En la segunda enseñanza, el Obispo RC, nos confrontó con una verdad clave: “No somos dueños, sino administradores de lo que Dios nos ha confiado.
Ahora, vamos un paso más allá: ¿Cómo administramos el diseño de dar que Dios nos ha entregado? Jesús nos ilustra esto en Mateo 25:14-30, con la parábola de los talentos. A cada siervo se le dio una cantidad según su capacidad, y se esperaba que lo administraran bien. Lo mismo ocurre con nosotros: Dios nos ha confiado recursos, dones y oportunidades, esperando que los usemos para su gloria.
Puntos claves en la administración del diseño:
1. Dios nos confió recursos para administrarlos
“De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan” (Salmos 24:1).
Todo lo que tenemos proviene de Dios. Él nos ha dado talentos, tiempo y provisión, no para retenerlos, sino para multiplicarlos y bendecir a otros.
- Un buen administrador invierte bien lo que recibe, pensando en el impacto futuro.
- Cuando damos, demostramos que confiamos más en Dios que en nuestros recursos.
2. La administración revela nuestro corazón
“El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel…” (Lucas 16:10).
Nuestra fidelidad en lo pequeño determina lo que Dios nos confiará en el futuro. Jesús dijo que hay más bendición en dar que en recibir (Hechos 20:35), porque el dar transforma nuestra mentalidad y nos posiciona para recibir más.
- Quien solo quiere recibir, pero no da, vive con una mentalidad de escasez.
- Quien entiende el poder de dar, entra en la economía del Reino.
3. Dar es sembrar para las generaciones futuras
“El hombre de bien deja herencia a sus nietos…” (Proverbios 13:22).
Un buen administrador piensa más allá de su necesidad inmediata. Lo que sembramos hoy impactará a nuestros hijos y a la iglesia del mañana.
- Creemos en esta generación. Dios los ha escogido, y debemos afirmarlos en su propósito.
- Invertir en discipulado, formación y espacios adecuados es clave para su crecimiento espiritual.
4. La visión requiere inversión
“Los planes bien pensados y el arduo trabajo llevan a la prosperidad…” (Proverbios 21:5 NVI).
Para impactar generaciones, se necesita más que oración: se requiere acción y compromiso.
- Nuestra generosidad fortalece la misión y expande el Reino.
- En Dios somos capaces de manejar grandes retos, pero debemos avanzar estratégicamente.
Conclusión:
“Somos colaboradores de Dios…” (1 Corintios 3:9).
La bendición está en el dar. Al administrar con fidelidad, nos alineamos con Dios y nos convertimos en instrumentos de su Reino. Es tiempo de dar el paso y ser fieles administradores del diseño que Él nos ha confiado.